Tiempo de lectura: 1 minuto
Las magulladuras en frutas producidas por impactos, vibraciones o compresión, son un problema bastante frecuente que afecta negativamente a la calidad de la fruta, provocando considerables pérdidas en su valor en el mercado. La magulladura se produce normalmente en el tejido debajo de la piel. Cuando éste sufre daños, sus células inicialmente se rellenan de agua y adquieren una tonalidad marrón. A medida que pasa el tiempo, las células dañadas empiezan a perder humedad y se disecan.
Detectar las magulladuras puede resultar un auténtico desafío debido a la presencia de la piel y a que la precisión de la detección puede verse afectada por factores como el tiempo, el tipo de magulladura y la severidad, la variedad de manzana e incluso las condiciones de cosecha y recolección. El tejido magullado tiene una reflectancia menor que el normal en el espectro visible y en el infrarrojo cercano (Vis/NIR), entre los 400 y los 1000nm.
Sin embargo, investigaciones recientes han determinado que la región espectral comprendida entre los 1000 y los 1400nm aproximadamente, también proporciona información útil en la detección de magulladuras. De la misma forma que se pueden detectar los cambios de humedad en la fruta, utilizando esta tecnología y centrándonos en el rango espectral adecuado, también se pueden detectar otras propiedades como el nivel de azúcar, que nos orientaría sobre el grado de madurez de la pieza; o, para otro tipo de muestras, el nivel de clorofila; etc.
La utilización de cámaras infrarrojas de Xenics y de sistemas multiespectrales de Specim es ideal en la determinación de estas características en la fruta.