profundidad de campo Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando se habla de profundidad de campo, se está haciendo referencia al espacio fotografiado en el que los objetos aparecen enfocados en la imagen. Este espacio es siempre limitado, lo que significa que los objetos situados por delante o por detrás de él aparecerán desenfocados o difuminados. Sin embargo, esto no tiene por que ser necesariamente un problema. La profundidad de campo con la que se quiere trabajar se puede ajustar mediante la correcta selección de las ópticas y los demás elementos de la cámara.

 

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Sin embargo, aunque esto a priori pueda parecer sencillo, calcular la profundidad de campo adecuada en cada caso requiere de un cálculo concreto. Para ello, será necesario tener en cuenta todos los factores que pueden influir en ella, especialmente los siguientes:

 

Distancia focal:

Cuando se habla de distancia focal se está haciendo referencia a la distancia concreta que hay entre el objeto fotografiado y el elemento sensor de la cámara. Es importante que esta distancia se mida en milímetros, ya que la sensibilidad de la captación de la imagen deberá ser extremadamente precisa.

 

Enfoque:

Por lo general, los sistemas de visión artificial actuales ofrecen una distancia de enfoque variable, que podrá partir desde el infinito hasta una distancia mínima que dependerá de la distancia focal en cada caso. Gracias al enfoque, se va a poder visionar una imagen perfectamente enfocada, es decir, sin que sea borrosa o aparezca difuminada.

 

Apertura del diafragma:

El diafragma va a permitir la entrada de más o menos luz en el interior de la cámara y, en consecuencia, en el propio sensor de esta. Según la apertura concreta del mismo, podremos contar con una profundidad de campo mayor o menor. De este modo, se puede obtener la profundidad de campo adecuado según las necesidades concretas en cada aplicación, tanto si se está controlando una línea de producción a poca distancia, como si se necesita una visión más general del proceso.

 

Tubos de extensión:

Los tubos de extensión se ubican entre la cámara la la lente, lo que permite ampliar la distancia entre esta el sensor. Su principal utilidad está en modificar la distancia de trabajo del objetivo cuando es insuficiente.

 

Selección de ópticas:

Se trata de uno de los elementos que más van a poder influir en la profundidad de campo. Para poder escoger de forma correcta la que mejor nos conviene en cada caso, será necesario conocer cada una de las partes del objetivo con el que vamos a trabajar. Además, es importante tener en cuenta que, las ópticas, por buenas que sean, nunca serán completamente perfectas y siempre distorsionarán por poco que sea el objeto en el plano de la imagen. De este modo, un rectángulo podrá aparecer curvado hacia el interior (con forma almohadillada), o viceversa (con forma de barril). Esto constituye un verdadero problema en la visión artificial, ya que la distorsión de la imagen puede afectar a los procesos de identificación. Las propias características técnicas de cada lente indican el nivel de distorsión de cada una. Este nivel viene expresado en porcentaje, por lo que lo mejor será escoger una con un porcentaje bajo, pese a que el coste sea mayor.

Asimismo, otro problema presente en la selección de ópticas que no puede pasarse por alto es la perspectiva del propio objeto. Las ópticas se ven afectadas por el ángulo desde el que la imagen es tomada. Cuando esto se combina con una forma geométrica inadecuada por parte del objeto, el resultado es la distorsión de la imagen final. Para solucionar este problema, lo mejor es optar por una óptica telecéntrica, que asegura una visión completamente paralela de los objetos.

Como se puede ver, son muchos los factores que se tienen que tener en cuenta a la hora de escoger la óptica correcta que nos aporte la profundidad de campo requerida. Sin embargo, se trata de un trabajo que deberá realizarse de manera meticulosa y extremando el cuidado. Las consecuencias de no hacerlo podrían ser realmente costosas a corto y largo plazo, ya que implicará un control de calidad deficiente del producto, además de informes que contengan datos erróneos.

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