competitividad empresarial Tiempo de lectura: 3 minutos

¿Qué es la competitividad empresarial?

Cuando hablamos de competitividad empresarial nos estamos refiriendo a la capacidad de la que dispone una empresa u organización a la hora de operar y crecer de manera rentable. Es decir, a la capacidad de crear valor para sus propietarios dentro de un entorno de mercado donde operan los demás competidores de éxito.

Una empresa lograría esta competitividad empresarial o estratégica cuando logra formular e implantar con éxito una estrategia que le permita obtener un retorno superior al capital que haya invertido previamente, es decir, cuando con ello consiga incrementar su valor de origen.

 

Ventaja competitiva

Cuando una estrategia es exitosa, no puede ser superada o copiada por la competencia potencial. Entonces, la empresa cuenta con una ventaja competitiva de carácter sostenible. Esta es una situación en la que, por lo general, solo se puede mantener durante un tiempo, aunque constituye una ventaja suficiente. Este tiempo en el que cuente con la ventaja será en el que tome a los competidores para adquirir las habilidades necesarias, ya sea igualando o superando la creación del valor de la propia empresa.

 

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Se puede decir que una empresa que posea alguna ventaja competitiva logrará de manera casi sistemática retornos que se sitúen por encima del promedio del sector industrial al que se dedique. Esto creará un valor mayor y mejorado para sus accionistas. De hecho, las compañías u organizaciones que cuenten con una ventaja competitiva, en el peor de los casos, solo obtendrán rendimientos promedios que no les permitan crear valor, mientras que en el mejor de los casos siempre crearán un valor muy superior a la inversión realizada.

 

Tipos de competitividad

  • Competitividad sistémica:

Cuando hablamos de competitividad sistémica se está haciendo referencia a un tipo de competitividad que enfatiza la importancia de los factores que son determinantes a la hora de dirigir la evolución de los sistemas económicos pero que no son tratados desde una perspectiva puramente macro o microeconómica. De hecho, este tipo de competitividad, implica una relación entre los agentes del mercado, y que sea de tal forma que permita generar beneficios tanto a un nivel nacional como internacional, lo que implica no centrarse solo en la eficiencia de las empresas, sino de todos los agentes implicados en el sistema.

  • Competitividad estática y competitividad dinámica:

En este caso, podemos hablar de un tipo de competitividad basada en la oposición entre los principios de estatismo y dinamismo. En el caso de la competencia estática se hará referencia al equilibrio de la competencia de precios, mientras que en el caso de la competitividad dinámica el énfasis recaerá sobre la innovación.

  • Competitividad falsa y competitividad auténtica:

La competitividad falsa se vale de los recursos naturales y el coste se ejecuta sobre las remuneraciones laborales. Por otro lado, la competitividad auténtica implicaría un carácter estructural, que se apoyaría en el progreso de la tecnología con el fin de hacer un uso más eficiente de los activos de la empresa.

 

Estrategias

Existen tres tipos de estrategias utilizadas que determinan el nivel de competitividad:

  • Enfoque:

Se usan en las organizaciones que se centran de forma única en un segmento del mercado muy concreto y marcado.

  • Diferenciación:

En este caso, el producto o servicio se presenta como uno diferente al de la competencia.

  • Líder en costes:

El objetivo de esta estrategia es posicionarse en la mente del cliente potencial como el más barato de todos los productos o servicios similares que se ofertan en el mercado.

 

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