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La aplicación de la termografía en el campo de la medicina deportiva se encuentra actualmente en un interesante proceso de investigación. Gracias a la portabilidad de los equipos, la rapidez y escasez de riesgo de uso, estos sistemas pueden ser utilizados en clínicas especializadas o incluso en los mismos recintos de entrenamiento para una rápida evaluación del dolor y la consecuente toma de decisiones.
La termografía puede resultar especialmente útil en la detección de dolores post-traumáticos crónicos, como la distrofia simpática refleja (DSR) o el síndrome de dolor simpático mantenido (DSM). Tradicionalmente se trata de dolores difícilmente diagnosticables, pero actualmente la termografía proporciona información acerca de la respuesta simpática al dolor.
En algunas ocasiones, el sistema nervioso simpático, el que recibe información de las vísceras y del medio interno para actuar sobre músculos, glándulas y vasos sanguíneos, juega un papel importante en el sostenimiento del dolor.
Los receptores del dolor en la zona afectada por una lesión en tejido o nervio responden a las catecolaminas liberadas por los nervios simpáticos. Sin embargo, lo más probable es que las causas de la DSR sean varias produciendo síntomas similares: rubor, calor e inflamación. La termografía no es una imagen del dolor; sin embargo, muestra disfunciones que fácilmente pueden relacionarse con éste.