neumáticos japoneses Tiempo de lectura: 5 minutos

Un poco de la historia de los neumáticos

El invento de los neumáticos japoneses comienza, como no puede ser de otra forma, con la propia historia de la rueda. La rueda ha sido uno de los inventos más importantes en la historia de la humanidad, porque el hombre logró comprobar que, al hacerla girar, su esfuerzo era mucho menor al deslizarse sobre el terreno. La rueda se inventó 3.500 años antes de Cristo en Mesopotamia, y al final del primer milenio antes de Cristo los neumáticos ya fueron forrados de cuero.

En el siglo XIX se descubre el látex. En 1839 Charles Goodyear desarrolló el proceso de vulcanización. Sin embargo, la idea de colocarle caucho a su alrededor exterior para un funcionamiento mejor no comenzará hasta 1845, idea que fue patentada por el ingeniero escocés Robert W. Thomson.

Décadas más adelante, en 1888, su compatriota John Boyd Dunlop se propuso hacer más cómoda la bicicleta de su hijo. A él fue al primero al que se le ocurrió la idea de montar unos tubos de caucho, llenos de aire y totalmente inflados, sobre las ruedas de madera de un triciclo y luego cubrirlos con una lona, creando los primeros neumáticos con cámara de aire. 

 

Evolución

Mientras John Boyd Dunlop fabricaba neumáticos en Inglaterra, había un francés que en su país también estaba haciendo lo mismo, Edouard Michelin, que descubrió el neumático cuando un ciclista se dirigió a la empresa paterna en la que fabricaba juguetes de caucho y correas de tubos para que le reparasen un pinchazo. Sin embargo, fue demasiado difícil de reparar. Esto género que Michelin inventara un neumático desmontable en tres partes para bicicletas, lo que le garantizó un éxito rotundo, ya que la mejora era considerable. 

 

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Ahora bien, Dunlop en Inglaterra y Michelin en Francia, fueron las dos primeras marcas del mundo. Después entró en escena el estadounidense Harvey S. Firestone, que era un vendedor de carruajes hasta que conoció a Henry Ford. Ambos tenían un enfoque común, y era conseguir un medio de transporte en para las grandes masas. Así que, cuando Firestone conoció los neumáticos europeos, comenzó a comercializarlos. Estaban hechos de caucho macizo, hasta que fabricó los suyos propios en 1903. En 1904 desarrolló unas cubiertas con cámara y, a partir de entonces, comenzó la verdadera evolución del neumático tal y como la conocemos.

 

Los inicios en Japón – YOKOHAMA

Fundada en 1917, fue una de las muchas empresas industriales japonesas que se crearon aprovechando la apertura de Japón al mundo exterior a finales del siglo XIX. Yokohama Rubber se desarrolló en los años 20 del siglo XX gracias al descubrimiento de nichos en la infraestructura industrial japonesa que se estaba desarrollando y que necesitaba innovaciones. El mayor éxito de la empresa en aquellos tiempos fue la fabricación del neumático con tejido cord, que entró en el mercado en 1921 y se convirtió en la base del desarrollo posterior de la empresa. Los neumáticos que se estaban utilizando hasta entonces en Japón se fabricaban en textil, sobre todo en tejido simple.

Hamatown Cord, de la empresa Yokohama, era el primer neumático con tejido cord vendido en Japón, tres veces más resistente que los neumáticos en textil, ganó muy rápidamente popularidad en las carreteras japonesas. Al mismo tiempo, la empresa se dedicaba también al desarrollo de productos relacionados con sistemas industriales, utilizando la goma para perfeccionar las cintas transportadoras en la industria.

En 1921, la empresa empieza a introducir en el mercado las correas de transmisión de goma con bordes recortados que rápidamente sustituyen las correas de cuero en muchas ramas de la industria, lo que supone un gran avance para los neumáticos japoneses. En 1929, sale la primera correa de tipo V en Japón, que se caracteriza por una mayor elasticidad y una mejor transmisión.

Estas acciones tempranas aseguraron las bases para el desarrollo de los años 30, cuando la economía de Japón estaba viviendo un rápido crecimiento y experimentó una gran demanda de productos de goma. Yokohama desarrolló neumáticos de alta flotación, diseñados especialmente para prevenir problemas de calentamiento, siendo unos neumáticos enormes para camiones y también neumáticos con la banda de rodadura en forma de Y. En 1930, la empresa creó un revestimiento blando de goma, que se utilizará en la industria química y que protegía los metales contra la corrosión y falta de estanqueidad.

Finalmente, en 1936, diseña y fabrica la primera manguera de freno hidráulico para vehículos en Japón. En 1939, la empresa realizó el mayor avance en la historia de la industria del caucho sintético, fabricando el suyo propio y poniéndose a la vanguardia de este tipo de tecnología. 

 

BRIDGESTONE

En los años 30 del siglo XX, Shojiro Ishibashi establece las bases para el futuro de una potencia mundial en la industria del neumático. En aquella época, los artículos procedentes de USA y Gran Bretaña gozan de gran reputación, por lo que Ishibashi decide traducir su nombre al inglés, que significa literalmente “puente de piedra”, con lo que su traducción al inglés da lugar a Bridgestone y se establecen los primeros en la industria de los neumáticos japoneses.

 

La II Guerra Mundial y la diversificación

El estallido de la II Guerra Mundial llevó a Yokohama Rubber a iniciar la fabricación de piezas para aviones, campo con el que no tuvo nada que ver anteriormente y mucho menos con la fabricación de neumáticos japoneses. A partir del año 1941, fabrica también pilas de combustible, tubos flexibles y neumáticos para cubrir las necesidades del ejército japonés y de los aviones de caza de la marina, Zero y Hayabus.

 

Evolución

La  segunda década del siglo XX fue de vital importancia en la historia del neumático, ya que se desarrolla la estructura de capas radiales que sustituía a la estructura de capas diagonales. Es decir, los materiales se colocan en capas, unas sobre otras en línea recta, lo que permite mayor estabilidad y resistencia a la cubierta. Hoy en día, forma parte del método de producción habitual, pero lo curioso es que, a pesar de que este método se inventó en 1916, no se puso en marcha hasta los años 50.

En cuanto a la investigación y desarrollo de nuevos neumáticos, se tiende a la fusión entre llanta y neumático, y a la conectividad. Los nuevos prototipos son inteligentes, conectados, reciclables y capaces de ser producidos por una impresora 3D. En el caso de la conectividad, se monitoriza de forma continua el estado del neumático, lo que permite la adaptación a la carretera. Para ello se emplean compuestos de caucho que son conductores de electricidad que alertan automáticamente al conductor de los cambios en la presión, la temperatura del suelo o de la rueda.

 

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