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Los dátiles son parte importante de la dieta mediterránea. Están disponibles en diversas variedades, pero la más conocida es la Madjoul. Los dátiles crecen predominantemente en el oriente medio, donde son procesados y consumidos.

Como en todas las frutas, existen algunas características, como el tamaño, peso, color, y daños en el exterior o en el interior de la misma, que determinan la calidad del producto y el precio. Junto con el tamaño y el peso, el color y la superficie juegan un papel importante. No es inusual que la piel se separe de la fruta, dependiendo de la humedad combinada con el contenido de azúcar, lo que hace que se formen ampollas en la superficie de los dátiles. Estas ampollas tienen un efecto no sólo en el sabor, sino también en la estética, razones que contribuyen en la disminución de su valor.

Dos empresas Israelís, Com-N-Sense y Lugo Engineering, han desarrollado en conjunto un sistema automatizado de inspección y selección individual de dátiles utilizando un sistema de visión artificial.

Primer desafío previo a la inspección: alimentar el sistema.

“Los dátiles no son fáciles de trabajar” comenta Lirian Shahar, director de Com-N-Sense. “En comparación con  otros frutos, son pequeños, y aun así tienen significantes diferencias de tamaño entre ellos. Además, son pegajosos y después de recogidos, a menudo se quedan pegados entre sí.” Antes de ser inspeccionados deben entrar en el sistema de una forma manejable.

Para separar los dátiles que se quedan pegados entre sí, Com-N-Sense y Lugo han desarrollado un proceso innovador. Los frutos son colocados en un alimentador vibratorio con ranuras en formato de “V”. La vibración separa los dátiles pegados y se alinean entre sí en los surcos.

Tras separarlos, son enviados a cuatro cintas transportadoras paralelas donde cada una es capaz de inspeccionar 6 dátiles por segundo, llegando a un total de 24 dátiles por segundo con el sistema completo.

Un sistema de visión captura 1440 piezas por minuto

Cada cinta pasa a través de la estación de inspección, formada por un sensor de trigger, una cámara industrial y una iluminación. Cuatro cámaras Prosilica GC1290C de Allied Vision Technologies están posicionadas sobre cada una de las cuatro cintas transportadoras. Cada cámara está conectada a una iluminación LED tipo dome de 10cm de diámetro. Tanto la cámara como la iluminación son activadas a través de un sensor por donde pasan los frutos.

La cámara Prosilica GC1290C tiene una interfaz GigE Vision y es especialmente compacta y robusta. La cámara está equipada con un sensor color de alta sensibilidad de Sony (ICX445) y es capaz de hacer hasta 32 imágenes por segundo a máxima resolución (1280×960 píxeles)

Las imágenes capturadas de los dátiles, son enviadas a un ordenador, donde se analiza el formato, cantidad y tamaño de las ampollas. Tras este análisis, los dátiles se clasifican en distintos contenedores utilizando un sistema de aire comprimido.

Nivel de humedad

El nivel de humedad también puede ser medido. Durante la inspección visual cada dátil es también pesado. El software, utilizando la imagen de la captura determina el volumen y lo compara con el peso, determinando así el nivel de humedad de cada fruto.

La mayoría de frutas, tales como manzanas, naranjas o tomates, no están estandarizados: cada uno es diferente del otro en la forma, madurez, aspecto visual, peso, manchas o marcas, etc. Cuanto más exacta sea la inspección de estas características, mejor será la manera de comercializarlas. Desde el mercado gourmet a la industria de transformación, las exigencias de calidad son diferentes y por tanto también los precios. Por esta razón, la clasificación es tan importante, ya que garantiza que las frutas y verduras no se vendan por debajo de su valor para el cliente equivocado.

Durante muchos años, Allied Vision Technologies ha estado trabajando en todo el mundo con los principales proveedores de equipos de clasificación de productos. Cada pieza individual se mide y se analiza en este tipo de sistemas y luego se clasifica en la categoría correspondiente. Con las cámaras digitales de alto rendimiento y software de imágenes, muchas de las características pueden ser inspeccionados en una fracción de segundo – el tamaño, forma, color, presencia de ramas y hojas, marcas, manchas,  etc – y se asignan a la categoría correspondiente. El uso de espejos posicionados correctamente permite que una sola cámara pueda capturar una imagen 360˚ de una manzana, proporcionando la inspección integral. Con las cámaras de infrarrojos, incluso detalles que no son visibles a simple vista se pueden detectar, como el contenido de agua o concentración de la fruta, proporcionando información sobre el grado de madurez y hasta golpes invisibles a una cámara convencional.

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