termografía médica Tiempo de lectura: 3 minutos

¿Qué es la termografía médica?

Al referirnos a la termografía médica lo estamos haciendo a un tipo de tecnología que permite la medición de la temperatura sin contacto directo, que no es radiante, y que permite el monitoreo de las funciones fisiológicas relacionadas con la temperatura de la superficie de la piel.

Esta herramienta sirve de apoyo a los profesionales clínicos a la hora de llevar a cabo la detección y localización de las anomalías o enfermedades que puedan darse en los pacientes. Esto se consigue mediante el incremento y descenso de la temperatura superficial cutánea, lo que permite cuantificar de manera precisa los cambios de la temperatura de cada zona de la piel haciendo uso de cámaras infrarrojas.

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La termografía médica es una técnica que no solo puede medir de manera puntual la temperatura, sino que, además, también permite observar la distribución que tiene en cuerpo del paciente. Se trata de una técnica no invasiva, y que puede localizar las zonas del organismo en las que existe una hipertermia, lo que puede ser producido por diferentes tipos de lesiones. Entre sus principales usos encontramos la detección de ciertos tipos de tumoración, problemas de carácter circulatorio, o enfermedades relacionadas con las articulaciones y los músculos.

 

Historia de la termografía médica

Los primeros experimentos técnicos se llevaron a cabo en 1957. Sin embargo, la termografía médica nunca llegó a permitir realizar un reconocimiento con la misma exactitud que la radiografía. En los últimos años, y gracias a una termografía médica más avanza, especialmente desde un punto de vista tecnológico, los resultados se han incrementado con creces. De este modo, hoy en día se presenta como una de las mejores pruebas a la hora de detectar diferentes enfermedades, situándose a la altura de las radiografías y la MRI (Imagen por resonancia magnética).

 

Objetivos de la termografía médica

La exploración mediante termografía presenta una serie de ventajas respecto a otros métodos de diagnóstico más tradicionales. No son invasivas, se llevan a cabo sin dolor y, además, también sin que el paciente tenga que verse sometido a radiación.

El principal objetivo de esta tecnología aplicada al campo de la medicina es la de prevenir las enfermedades, ya que permite identificarlas con mayor antelación que otros tipos de pruebas de análisis convencionales. De este modo, se puede actuar sobre la enfermedad en cuestión antes de que esta avance a estadios más peligrosos o agresivos contra la salud del paciente.

La termografía médica se puede usar en la identificación de enfermedades que incluyan dolor o lesiones deportivas, así como en los casos de enfermedades de tipo muscular, artritis, trastornos de tipo autoinmune, inflamaciones, retención de líquido en el sistema linfático o en el sistema circulatorio. Todo esto la convierte en una herramienta muy útil en los centros médicos, sobre todo cuando se utiliza de manera combinada con el resto de técnicas de exploración disponibles.

Un buen ejemplo de sus usos lo encontramos en el control del cáncer de mama. En este caso, la termografía médica permite realizar un seguimiento de la enfermedad sin necesidad de que las pruebas invasivas se tengan que realizar de manera recurrente, por lo que quedan reservadas únicamente para aquellos casos en los que la termografía no pueda ser suficiente.

 

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