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En la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid se han capturado imágenes de una de las obras de su patrimonio, una Santa Catalina de procedencia desconocida, con una cámara con sensor InGaAs para la visualización del trazo oculto.

El estudio del trazo oculto mediante reflectografía IR es común en el análisis de obras pictóricas. Actualmente todos los antiguos equipos con tubo VIDICON están siendo reemplazados por cámaras digitales con sensor InGaAs, como la XEVA-1.7-640 de Xenics utilizada en esta ocasión.

La XEVA-1.7-640 es una cámara con 640×512 píxeles de resolución sensible en la banda espectral comprendida entre los 900 y los 1700nm. En esta banda del infrarrojo la luz atraviesa algunas de las capas de pintura que conforman la obra y permite visualizar los trazos negros en carbón, tinta o lápiz del dibujo originario que el artista realizó durante el diseño. De esta forma es posible estudiar el trazo del artista y los cambios que realizó durante el proceso creativo (arrepentimientos), como los que podemos apreciar en las imágenes.